Amor en clausura La lluvia arrastra las hojas de los árboles, y los cuerpos que no aceptan doblegarse mueren como héroes de nombres vagos y oscuros. Tanto he llamado a Dios desde mi claustro, busco su origen, su confianza, sus pies, el barro, pero la vida me sigue a golpe de lluvia. Soy pobre, me digo, soy pobre como en el Amor pero no conozco la súplica. Los nudillos de mi mano no golpearán ninguna puerta. Me ha herido la vida con sus garras pero insisto en seguir como la guerrera que soy, y que ama la ciudad, su ciudad. Por eso, y nada más que por eso, amo la nostalgia porque es profunda como las velas azules que tejen el encuentro entre el día y la noche. Amo esta soledad que transcurre entre libros, sueños, llamas en donde existe un pacto con la vida y una consagración con la espera de un día más noble y de una soledad más honda. Con las manos invento figuras y nombres en la pared y labro una ciudad que hab...
Blog "gluten-free" de Gustavo Solórzano-Alfaro