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Un poema de Jennifer Militello


El linaje es una religión

Fui un apóstol para ustedes, extraños
que me conocen desde que nací. Comí
de su carne. Bebí de su sangre. Probé
el elixir de sus caprichos. Dejé advertencias
en el tabernáculo, limpié el cáliz
con un paño. Las cruces marcadas en las hostias
fueron sus voces marcadas en mi corazón.
Escuché que ustedes viven para siempre. Los escuché levantarse.
Sus huesos se rinden a la memoria de la carne,
y contamos nuestras bendiciones y además bendecimos.
Brillamos anticipando la muerte,
vivimos como grietas en contra de los desechos
y es amargo el sabor que se queda en nuestras bocas.
Estoy muriendo, estoy muerta, señor de las pérdidas, señor
de la fe. Con cada respiración mi pecho
se ensancha. Ahora estoy arrodillada en el estiércol
sin poder moverme, y si meto mis manos
se llenarán de helechos y de todo el espesor
de cada rostro sin forma, pateando piedras,
hasta que ustedes se hayan ido, el balbuceo mítico
que forma los labios. Un día, ustedes se desvanecerán como un destello.
Confesiones en un cuarto oscuro. Firmamentos para leer
y girar como dados. Me hinco dos veces en el borde
de sus bancas. Beso su libro. Esto lo que
la palabra de la familia puede hacer. Sentarse en la mesa redonda.
Partir el pan. En el principio, aquellos sin amor
crearon el mundo y vieron que era bueno.


Traducción: Gustavo Solórzano-Alfaro, 2017



Jennifer Militello (New York, s. d.), quien estudió con Charles Simic, es la autora, entre otros trabajos, del poemario Flinch of Song (Tupelo Press, 2009), que le valió el Tupelo Press Firts Book Award. Asimismo, ha recibido numerosas becas. Su trabajo más reciente es A Camouflage of Specimens (Tupelo Press, 2016).Actualmente, enseña en el programa de bellas artes del New England College. Vive en New Hampshire.


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