Cavando Entre mi dedo y mi pulgar reposa el lapicero, ceñido como un arma. Bajo mi ventana, el chirriante y claro sonido de la pala al hundirse en el áspero suelo: mi padre, cavando. Lo veo hasta que su espalda cansada se inclina entre los parterres, desde hace veinte años encorvada al ritmo de los surcos de papas donde cavaba. La tosca bota apoyada en la plancha, el mango con la rodilla interna apalancado con firmeza. Sacaba los crecidos tallos, enterraba el brillante filo para esparcir las papas nuevas que recogíamos, encantados con su fría dureza en nuestras manos. Por Dios, el viejo sabía manejar una pala. Igual que su viejo. Mi abuelo cortaba más pasto en un día que cualquier otro hombre en el pantano de Toner. Una vez le llevé leche en una botella tapada torpemente con papel. Se enderezó para tomársela y de inmediato bajó cortando y rebanando con esmero, lanzando terrones sobre su hombro, buscando y buscando el me...
Blog "gluten-free" de Gustavo Solórzano-Alfaro