jueves 4 de febrero de 2010

Puede ser otra Costa Rica

Dentro de los problemas socio-políticos (ligados con la problemática de un estado confesional) que más afectan el desarrollo libre y democrático de un país están aquellos que tienen que ver con los derechos de los homosexuales, de las mujeres, de los marginados, de las minorías. Claro, al cobijo de una "democracia", se esgrime siempre el argumento de que se "debe respetar la decisión de la mayoría", y hasta ahí llegan los análisis y se evade el compromiso y la discusión.

La agenda del Partido Acción Ciudadana (PAC) se ha centrado, por supuesto, en temas relacionados con el agro, el pequeño empresario y en métodos para detenr el despilfarro de recursos públicos y la corrupción. Ahí donde Liberación Nacional (PLN) y el Movimiento Libertario (ML) se han desgastado con el manido tema de la seguridad, el PAC ha presentado otras vías y ha hecho notar otras necesidades. Es un partido que tiene ideas claras y gente que a la larga puede resultar asertiva no solo en esos temas, sin precisamente en asuntos sobre los que urge reflexionar y que deben cambiar: despenalización de ciertas drogas y del aborto, derechos de uniones entre personas del mismo sexo, fecundación in vitro, adopciones, estado laico, etc., como mencionábamos al principio.

Hasta ahora su líder, Ottón Solís, no es un ejemplo de avanzada o de pensamiento vanguardista, cierto, pero insistimos en que si se empieza a generar un cambio en las políticas públicas, y con el empuje de personas allegadas al PAC, junto con alianzas estratégicas de diversos actores sociales, será posible empezar a vislumbrar un futuro distinto.

En este sentido, los invito a leer a Víctor Alba de la Vega, Marco Blanco y Cristian Cambronero, quienes nos presentan algunas ideas y argumentos que de una u otra forma demuestran por qué el PAC es la mejor opción.

Otros que opinan al respecto: 

Informa-Tico (segunda ronda)
El Pregón (PAC y FA, ambiente)

miércoles 3 de febrero de 2010

El próximo domingo 7 nos la volvemos a jugar

No hace falta decir que no soy político. Mucho menos, que no tengo todas las herramientas para poder hacer el mejor de los balances. Por tal motivo, le pedí ayuda a un amigo, ducho en estas lides, para que redactara un artículo acerca de las elecciones del próximo siete de febrero de 2010. Lastimosamente, no tuve respuesta.

Hoy, primero de febrero, a seis días de las elecciones, pensé entonces en entrarle al asunto por la vía del humor (como si esa sí la dominara), pero tampoco se me ocurrió nada provechoso (ni política ni humorísticamente hablando), así que decidí simplemente entrarle al asunto.

Hay varios blogs o sitios en los que sus autores manifiestan haberse abstenido de votar en el pasado. Yo fui uno de ellos. Como dije en ocasión anterior, la situación del regreso de Óscar Arias y luego el TLC me llevaron a las urnas por primera vez. Abstenerse como posición política puede ser válido como forma de protesta cuando una sociedad maneja ciertas cuotas de equilibrio, e incluso cuando el bipartidismo, tan usual en muchas "democracias", parece mantenerse en cierto nivel. Sin embargo, cuando los tiempos lo exigen y las coyunturas nos urgen a tomar medidas más fuertes, considero que se hace necesario votar.

Las encuestas mienten y manipulan, ya lo sabemos. Nos nos dejemos engañar por ellas ni nos basemos en sus resultados para decidir qué hacer este domingo. Simplemente votemos. El TSE es un descaro, como lo ha sido durante los últimos años, entonces, no le demos tregua y vayamos a votar por distintas opciones.

La amenza de Laura Chinchilla-Dictadura de los Arias se ve matizada por otro peligro que surgió en esta campaña: el populismo, oportunismo y demagogia de Otto Guevara y su ML. Fishman, prácticamente ni suma ni resta, aunque algunas cosas logrará obtener, claro está, merced a ciertos grupos y hasta gracias a su publicidad.

En este panorama, mi apuesta sigue siendo por el Partido Acción Ciudadana (PAC). Independientemente de muchos aspectos que no comparto, ha mostrado coherencia en su línea política. Sus fundamentos pueden ser sólidos. Del mismo modo, aunque soy de Alajuela, diputados por San José, como Eva Carazo y José María Villalta, merecen todo el apoyo, así que adelante con el Frente Amplio.
Costa Rica ha enfrentado un proceso de deterioro en todos los ámbitos. La situación actual se viene fraguando desde hace treinta años. Los esfuerzos de los grupos de poder por vender nuestro patrimonio, por desprestigiar las instituciones estatales, por hacer negocios a costa de nuestros propios impuestos y por traer capital extranjero que decapite a este país son solamente algunos de los ejemplos más claros. Alterra, Riteve, Autopistas del Sol: asquerosos negocios millonarios donde las sociedades anónimas del clan Arias están involucradas, y donde no se ha hecho nada para frenar sus abusos.

El panorama actual es tétrico, ciertamente. Hay quienes aún no quieren creer que estamos frente a una dictadura. Claro, la clase media de este país, justamente mediocre, timorata, con doble moral y superficial, que siempre aspira a ser clase alta, es la principal responsable: se deja seducir por la promesa de que algún día le tocará una mejor suerte.

Una "mejor suerte" no debe ser un credo político. Debe serlo la plena convicción de que estamos construyendo, día con día, un país. Por eso no podemos dejarlo en manos de unos cuantos, ni permitir que Libreración Nacional  y los hermanitos Arias sigan haciendo lo que les plazca.

Nos volvemos a jugar el chance de cambiar nuestra historia. No lo dejemos pasar de nuevo.

viernes 22 de enero de 2010

Sobre desiertos, indecisiones y tragedias


Al enterarme de forma oficial sobre los resultados de los premios nacionales de literatura del 2009, lo primero que se me vino a la mente fue la frase de Hamlet sobre aquello que ya resultaba putrefacto en algún lugar de Dinamarca o de Jutlandia (este último podría ser el nombre de Costa Rica en una parodia veneciana del renacimiento). Finalmente, no escribí en este blog nada al respecto.

El dilema hamletiano es provocado por la duda. Esto acarreará grandes desgracias. Si Hamlet hubiese actuado como Orestes (según Pirandello), las cosas serían muy otras. La indecisión y la declaratoria de desiertos para los premios de cuento y novela (aparte de los premios en las otras categorías) solo podrá traer consecuancias similares: una tragedia literaria. Es funesto, desde todo punto de vista, lo que han hecho los jurados Dlia McDonald, Laurencia Sáenz y Francisco Hernández.

Pero bueno, por fortuna, el narrador José Ricardo Chaves (entre otros) se ha tomado el tiempo de escribir al respecto, a partir de la misma idea, y lo hace con buen tino y excelentes argumentos.

"Una opinión lejana", José Ricardo Chaves

Ahora, solo quedamos nosotros, como Horacio, para contar la "verdadera" historia de la literatura costarricense.

lunes 4 de enero de 2010

El año comienza, y la historia también: Amos Oz


Empieza el año 2010 y mis primeras lecturas son El país de las últimas cosas, de Paul Auster; la hasta ahora bellísma obra Las ciudades invisibles, de Italo Calvino y La historia comienza, de Amos Oz. Y así, todo incio puede ser promisorio, augurio de catástrofes o sencillamente un día más en la vida.

Dentro de mis manías bibliófilas está hacer el recuento de los mejores primeros párrafos y también de los últimos. Al vuelo, puedo recordar ahora que me parecen geniales, excepcionales, el primer párrafo (estrofa en este caso) de La ilíada, el de Don Quijote, el de El túnel y el de Cien años de soledad. Del mismo modo, considero que los mejores párrafos finales serían nuevamente el que nos ofrece Cervantes en Don Quijote, también repiten Sábato y García Márquez, con los párrafos finales de Sobre héroes y tumbas y otras vez Cien años de soledad, respectivamente. Además, una obra costarricense, Mi madrina, de Carlos Luis Fallas. Y aquí debo agregar, como un perfecto círculo, el final de una novela que resulta ser un cuarteto, el de Los miserables.
Duerme. La suerte persiguiole ruda.
Murió al perder la prenda de su alma.
Larga la expiación, la pena aguda
fue ; y así obtuvo la celeste palma.

Victor Hugo
Claro, la interpretación de estos principios y finales es un trabajo que no voy a emprender ahora, porque en realidad este preámbulo (muestra de la impericia para empezar de una vez por todas e ir al grano de parte de este servidor) es para presentar la obra del escritor hierosolimitano Amos Oz: La historia comienza. Ensayos sobre literatura.


Amos Oz, La historia comienza, Barcelona: Ediciones Siruela, 2008, 144 pp.
(La imagen no corresponde a la edición citada)

Con gran habilidad, y una pluma privilegiada, Amos Oz nos presenta su interpretación del inicio de diez textos narrativos, entre ellos La nariz, de Gogol; Un médico rural, de Kafka o El otoño del patriarca, de Garcia Márquez. También, varias de las obras analizadas son de autores judíos, poco conocidos por estos lares (o al menos poco conocidos para mí). Quizá la excepción sea el premio Nobel  de 1966, Shmuel Yosef Agnon, y su obra En la flor de la vida. Sin embargo, el hecho de que esta, u otro de los textos mencionados no se conozca, no obsta para disfrutar de la calidad de esos párrafos inciales, que Oz transcribe, y mucho menos para disfrutar de sus interpretaciones.

¿Qué es un inicio? ¿Qué tenemos al empezar? El escritor una página en blanco, un espacio vacío que podrá llenar de la forma que mejor considere. El lector, por su parte, se encuentra con un contrato, según propone Oz. "Volvemos a nuestra cuestión. ¿Dónde empieza un relato como es debido? Todo principio de relato es siempre una especie de contrato entre escritor y lector. Hay, por supuesto, toda clase de contratos, incluyendo los que son insinceros". (p. 15) 

Este contrato tendrá diversas premisas, que podrán ser rotas o satisfechas a lo largo de la narración. El asunto es que dicho contrato posee implicaturas discursivas, o dicho de otro modo, ganchos para que los lectores aceptemos aquello desconocido que se nos ofrece.   

Las narraciones usualmente son puntos suspendidos entre acontecimientos previos que jamás conocemos, o acontecimientos futuros que conforman el verdadero relato, ese que no se cuenta, y que le tocará al personaje protagonizar en solitario, como es el caso del que nos anuncia el final de Mi madrina.

Narrar es apostar por un juego que puede tener las cartas marcadas. Eso quizá lo hace emocionante. Amos Oz realiza un recorrido exquisito por diez obras. Con facilidad y de manera entretenida nos subyuga con sus lecturas, y nos invita a visitar dichas obras. A la vez, le dice a los narradores, como habría hecho a lo mejor Borges, cuán importante resulta leer, y sobre todo qué importante resulta reflexionar sobre aquello que se lee, más aún si en la mente del joven escritor existe la añoranza de empezar algún día a escribir su propia historia.

martes 22 de diciembre de 2009

Los buenos deseos de rigor


Por esta vez, la casa vuelve un poco a la música, solamente para saludar a las amigas y amigos, y desearles lo mejor. El tema para esta ocasión ya lo conocen. Se trata de "War is Over (If You Want It)", de John Lennon y Yoko Ono, basada en un tema tradicional.


Y así despedidmos esta temporada. Hasta el próximo año.

¡Felices fiestas para todos!