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Dos poemas de Mauricio Molina

Andrómeda A Tita Fue en el puerto de Jaffa donde tu padre entregó tu cuerpo a los dioses, donde el monstruo irguió sus fauces para concretar el rito. Golpeaban las olas violentas sobre las rocas y las gentes miraban temerosas desde el faro. Fue en aquel puerto de Jaffa cuando aceptando el destino de morir gritaste mi nombre. Fue en Jaffa, en un viejo puerto en el mar Mediterráneo. Yo, que jamás había montado un caballo, que jamás nadé en aquel océano oscuro, sentí el miedo que no sienten los héroes y fui uno más con las gentes sin nombre en la torre de aquel puerto. Escondiendo la cobardía en el corazón salté entre los ojos de la bestia y tus labios, Andrómeda. Como en sueños miré el rostro del mar en un amanecer, allá, sobre el viejo puerto de Jaffa. En Abrir las puertas del mar , pp. 101-102. Retrato de un pianista náufrago buscando la madrugada Partir desde los lechos de los árboles, desde las copas de las fiestas del otoño. Eran los años del vino y las palabras (palabras y uvas fe...

In memóriam I: Octavio Paz, a diez años (seis meses y seis días)

Elegía interrumpida Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al primer muerto nunca lo olvidamos, aunque muera de rayo, tan aprisa que no alcance la cama ni los óleos. Oigo el bastón que duda en un peldaño, el cuerpo que se afianza en un suspiro, la puerta que se abre, el muerto que entra. De una puerta a morir hay poco espacio y apenas queda tiempo de sentarse, alzar la cara, ver la hora y enterarse: las ocho y cuarto. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. La que murió noche tras noche y era una larga despedida, un tren que nunca parte, su agonía. Codicia de la boca al hilo de un suspiro suspendida, ojos que no se cierran y hacen señas y vagan de la lámpara a mis ojos, fija mirada que se abraza a otra, ajena, que se asfixia en el abrazo y al fin se escapa y ve desde la orilla cómo se hunde y pierde cuerpo el alma y no encuentra unos ojos a que asirse... ¿Y me invitó a morir esa mirada? Quizá morimos sólo porque nadie quiere morirse con nosotros, nadie quiere mirarnos a los ojos. Hoy re...

Dos pinturas de Cris Arias

El enterrador (2008), óleo sobre lienzo, 70 x 1,40 cm. Los redentores o El mar luminoso (2008), óleo sobre lienzo, 58 x 75 cm. * Haga click en las imágenes para agrandar. Crístofer Arias (Alajuela, Costa Rica, 1975). Pintor y dibujante. Realizó estudios en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR). En el año 2000, presentó una muestra de sus dibujos de gran formato en el Instituo México. Tiene su atelier en Alajuela, y algunas de sus obras se pueden adquirir en la galería de Alma Fernández. Volver

A propósito de Umberto Eco y otras trivialidades

Puedo afirmar, sin temor alguno, que soy aficionado a la obra de Umberto Eco, tanto ensayística como narrativa (y si se quiere también a su obra cómica); y a pesar de haber tenido durante mi formación (de la cual no culpo a nadie) una mayor influencia de los telquelistas, en Eco siempre pude volver a un mundo no tan cínico como el de aquellos, o al menos no tan amargamente cínico. En cuanto a sus novelas, puedo decir que me hicieron creer nuevamente (salvo una), en la literatura europea posterior a El tambor de hojalata . En orden de apreciación: 1. El péndulo de Focault 2. El nombre de la rosa 3. La misteriosa llama de la reina Loana 4. La isla del día antes 5. Baudolino (no la terminé de leer, aburridísima). Pues bien, recientemente, a propósito de las traducciones de “Exégesis literarias (o resúmenes para dummies) que hice de Gabriele Servet, G. A. Chaves me ponía sobre la pista de un libro del cual conocía el nombre y, sin saberlo, parte del contenido, pero al que no le había pre...

Novela III: Bar Roma, de Marco Retana

(Marco Retana, Bar Roma , San José: EUNED, 2008, 168 pp.) Palimpsesto urbano Un acercamiento a la novela Bar Roma de Marco Retana ...los temas recurrentes son la pobreza, el fracaso, la vida que no resuelve nada, la nostalgia, el transcurrir monótono de la existencia, las ilusiones perdidas, lo que no cambió jamás, lo nunca vivido, las briznas de la experiencia, los lugares que –como lo hombres que los poblaron– se deshacen. Myriam Bustos Arratia* Preludio Marco Retana fue un autor bastante austero, si es que esto se puede decir en literatura, pues en vida solamente publicó tres libros; y más aún, los publicó entre los 35 y los 44 años de edad. En los años siguientes no se publicaría ningún otro trabajo suyo. En 1997, Myriam Bustos hacía hincapié en este “silencio” como un posible período de gestación de una novela. Vaticinio o no, once años después se cumple. Retana dejó inéditos dos libros de poesía y una novela. Uno de los poemarios ya ha sido publicado y ahora tenemos la oportuni...

¿Qué implica "estar" escritor?

A raíz de algunos post recientes y sus respectivos comentarios, así como discusiones en distintos blogs (" ¿Qué tipo de escritor es usted? ", " Telegrama enviado", " Palabra de América" , " La no importancia de Rimbaud " o " Una piedra: Yves Bonnefoy ") sobre la actividad literaria y los escritores, a lo mejor ingenuamente, quiero plantear una inquietud: Roland Barthes decía que no se "es" escritor, sino que se "está" escritor. A partir de esto, entonces, pregunto, ¿qué implica "estar" escritor? Nota: a la pregunta puede agregársele: en Costa Rica, en Centroamérica, en Latinoamérica, en Hispanoamérica o en Iberoamérica; en el mundo o en el siglo XXI; en el socialismo o en el capiatalismo; desde la filosofía o desde el hedonismo; desde el ateismo o desde el agnosticismo; desde nada y desde todo, etécetera. (Imagen: Carl Spitzweg, Le pauvre poète ( El poeta pobre o Vida de buhardilla ), óleo sobre lienzo, ...