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Tres poemas



Fresco (de un coro en una iglesia)

Hoy me detuve en frente de una iglesia.
Los vitrales tallados y este mármol.
Entré por una puerta angosta y pobre
y me senté en la silla junto al coro.
Los niños más pequeños olvidaron
las canciones antiguas y sus letras.
El maestro, con ánimo jocoso,
se mostró decidido a presentarles
extrañas partituras y conjuros,
melodías paganas y otros rezos.
Los niños muy alegres entonaron
para entonces un réquiem alto y claro,
sin saber que sus padres escuchaban,
silenciosos, en el confesionario.
Un pájaro cayó muy de repente.
Los niños lo miraron en el piso.
Todos en el lugar sobresaltados
presintieron con miedo su llegada,
y las notas antiguas resonaron
en esos pabellones de la iglesia. 



Elegía (a imitación de Catulo)


Desde siempre, mi padre fue un sueño en la memoria de Dios.
Ahora, yo soy un sueño en la memoria de mi padre.

Alcides Solorzano Solórzano (1925-2010)
In memóriam

Mi padre yace en una cama.
Sé que algún día habrá de morir.
También, sé que es probable
que mi madre siga sus pasos.
Ninguno de esos dos hechos
es una revelación,
pero igual me duelen y me torturan.



Licor (cancioncilla)

Fue apurado el licor. Afuera, la procesión continuaba. El sepulcro, blanqueado han dicho algunos, no contenía epitafio. Una niña buscaba a su madre. Una madre buscaba un hombre donde abrevar la carne y la distancia. Todos caminaban pensativos. El primer juglar de los días cantaba canciones para los sueños de las nubes. Los volcanes tronaban y el mar era una cresta de gallo enmohecida.

Sube al monte donde sacrificarán la luna.
Sube, niña, al monte de ceniza y de bravura.

Corría el licor por los caños. Las mujeres del pueblo, ménades hermosas y terribles, sofocaban sus instintos en las manos sucias de los grillos. Los hombres de aquel pueblo eran menos que ranas viejas, usureros del placer y la desidia. Las calles retumbaban, igual que una estampida de elefantes o un susurro de amapolas. Las calles eran una tumba para el fuego y la tristeza.

Sube al monte donde esperarán el tiempo.
Sube, niño, al monte de la carne y el desierto.

Se consumieron todos los vapores. Se elevaron todas las manos. Un pajarillo se detuvo en una rama y no cantó ni emprendió el vuelo. Las sábanas se extendieron sobre el pasto y los niños salieron a jugar. Adentro sus padres limpiaban el desorden. Afuera el día arrancaba de nuevo, como si cualquier cosa. Las labores cotidianas son una ofrenda para el mundo. El mundo es un pájaro sin vuelo.

Sube al monte donde encontrarán tu cuerpo.
Sube, niña, al monte de esperanza y viento.

Sube al monte donde sacrificarán la luna.
Sube, niña, al monte de ceniza y de bravura.

Sube al monte donde esperarán el tiempo.
Sube, niño, al monte de la carne y el desierto.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Sinceramente muy buenos poemas, Gustavo!! Esto es poesía y punto!!
Gustavo Adolfo Chaves ha dicho que…
Creo que a "Fresco" le sobra prosa, a pesar de los endecasílabos. En especial esa parte de "El maestro, con ánimo jocoso..." es demasiado fácil. Todo lo que hay en el poema parece contradecir lo "jocoso" del profesor, y por eso el poema se cae, muy a la manera de ese pobre pájaro. Si de lo que se trata es de mostrar un cierto pathos, creo que hay otras maneras de hacerlo. Para mí que el corazón de este poema está entre el "réquiem alto y claro" y los padres que escuchan en el confesionario. Hay algo misterioso y siniestro ahí, pero el poema es demasiado prosaico para provocar indagar en eso.

"Elegía" es un sentimiento. Le falta algo para ser poema. Algo más allá de vos. Está bien que para vos no haya revelación en esos hechos, pero para mí, como lector, tiene que haberla.

"Licor" debería ser un poema mucho más sensual y fuerte, pero todo ese lenguaje extraño (abrevar la carne, usureros del placer y la desidia), no sé, me mantiene a una distancia que no me permite unirme al juego.
Gustavo Solórzano-Alfaro ha dicho que…
Armando: muchas gracias por tu apreciación.

Tavo: no espero menos de vos, jeje. Así me gusta, que te pongás meticuloso. Muy atinadas tus observaciones. Gracias.

Saludos a ambos
Esa elegía (a imitación de Catulo) logró impactarme fuerte, pese a que mis padres ya murieron. No lo elogio más, están sobrando los elogios cuando la poesía se impone sola.

-----------------------------

Amigo, tengo miedo...
A estas alturas del partido, ya dudo de mí mismo. ¿Y si es el gobierno de Laurarias el que miente con respecto a Nicaragua y nos tragamos el cuento para invocar luego el Tiar e invadir Nicaragua? ¿No fue así como engañó Hitler con respecto a Polonia y todos los alemanes le creyeron? ¿No fue así como engañó Bush?
Gustavo Solórzano-Alfaro ha dicho que…
William: gracias por tus palabras.

____

Sí, la situación resulta preocupante. Estoy casi seguro, lastimosamente, de que este país va a explotar... y sinceramente también, a veces lo deseo.

Saludos
Rolando Merayo ha dicho que…
Gustavo, estoy de acuerdo con Armando, sin duda y duela o no, a quien sea, usted es uno de los verdaderos poetas nacionales y quizá uno de los mejores, eso es poesía.
Gustavo Solórzano-Alfaro ha dicho que…
Rolando: gracias por el voto de confianza.

Saludos
Germán Hernández ha dicho que…
A mi me encantó la Imitación de Cátulo... directo a la mandíbula...

Y que buena selección de poemas, siento que es representativa, atravieza varios estilos y actitudes en tu poesía... de lo más lírico a los más vernáculo...

tienes las herramientas y las sabes usar...

Saludos!!!!!
Gustavo Solórzano-Alfaro ha dicho que…
Germán: sí, un poco quería mostrar esas posibilidades, esas variaciones. Qué dicha que te gustaron.

Saludos y gracias por pasar
Leandro ha dicho que…
Me gustó mucho el primero, pero estoy de acuerdo en la indicación de ese extraño "jocoso". Poemas de terror: es un género que no abunda, por otro lado.
Gustavo Solórzano-Alfaro ha dicho que…
Leandro: de hecho, ya cambié el "jocoso", pero no aquí, para oír opiniones.

No pensé en terror exactamente, pero sí en lo ominoso que habita un cuento fantástico.

Saludos
Katmarce ha dicho que…
Hola Gustavo: Salté por aquí de forma aleatoria, para ir conociendo más de tu trabajo.

Me llegó tu Elegía, es una tortura que comparto con angustia. Precisamente me gustó mucho las imágenes que utilizas en tu dedicatoria, me conmovieron profundamente estas palabras: "Desde siempre, mi padre fue un sueño en la memoria de Dios. Ahora, yo soy un sueño en la memoria de mi padre"

Saludos,
Katmarce--
submarinopimienta.blogspot.com
Gustavo Solórzano-Alfaro ha dicho que…
Kat: es bueno saber que el poema te ha dicho algo.

Saludos y gracias por la lectura y el interés

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